2.6.10

Junio vándalo



Después de la entrega de otro artículo que tenía pendiente, en esta ocasión para la revista Historia y Vida, ando enfrascada en la lectura del volumen Épocas medievales de Eduardo Manzano de la serie Historia de España recientemente editada por Crítica. No es la primera vez que confieso mi debilidad por el estilo  y la destreza de dicho historiador, que consigue en una extensa obra de 880 páginas volver a contar la Edad Media en su más amplia cronología, armado de fluidez narrativa, concisión y un absoluto dominio del tema que le ocupa. Arranca la obra con un breve repaso a las oleadas bárbaras que asolaron el Imperio en sus últimos años.

Por eso pienso en el mes de junio de 455, y en la Roma calurosa en la que logró entrar Genserico después de que los propios gobernantes del Imperio le pusieran las cosas fáciles: Petronio Máximo, que debería ser conocido como El Breve pues fue emperador desde el 17 de marzo hasta el 31 de mayo, había usurpado el trono de Valentiniano III. Esto le dió a Genserico una excusa, si es que la necesitaba, para considerar que el tratado que había firmado con el desaparecido emperador era agua pasada. Llegó con facilidad a las puertas de Roma, y el cronista de la época, Próspero, relata que fueron las súplicas del papa León I las que impidieron una masacre. En lugar de segar vidas, las tropas de Genserico se limitaron a entrar en la ciudad, arramblando con oro, plata y objetos de valor durante casi quince días, que debieron ser largos días de junio para los habitantes de la ciudad de las siete colinas. En cuanto a Petronio Máximo, fue víctima de la multitud romana, enfurecida por la cobarde actuación del que debiera haberles defendido hasta la muerte: trató de huir como una rata, y como tal murió a manos del pueblo.

Ironía del destino que se repite como una lección antigua: Eudocia, nieta de Gala Placídia, terminó  como su abuela, secuestrada por los vándalos y casada con uno de ellos. De mujeres romanas y de sus destinos versa el texto de mi artículo. Avisaré de la fecha de publicación, y espero que lo disfrutéis tanto como yo lo he hecho escribiéndolo.

14.5.10

Artículo en Muy Historia




Como sabéis, en el blog suelo alternar el comentario distraído sobre comportamientos humanos (y no tan humanos), tendencias editoriales, novedades y libros que me interesan, o anécdotas de la historia y de la Edad Media que me parecen llamativas. Estos últimos tiempos, debido a que me dedico más a fondo a escribir y difundir lo que escribo, creo que estoy cruzando la frontera de la información y adentrándome, para mi gusto más bien discreto, en la promoción. Sólo me cabe pedir disculpas por anticipado y escudarme, que no excusarme, aduciendo que este espacio está diseñado para contener noticias de mis libros, y por extensión de mis actividades creativas.

El largo preámbulo denuncia que preferiría tener más tiempo para una entrada sobre  el descubrimiento de pecios medievales en el Báltico, o el lunes que viene, hablaros de la historia que contienen las piedras de Roma dónde estaré este próximo fin de semana, si las  cenizas volcánicas son indulgentes. O bien detallar lo mucho que me está gustando la lectura de Nosotros, los cátaros, de Michel Roquebert, cuyo texto me está ayudando a preparar mi próxima novela. O el gozo que me produce contemplar el volumen Épocas medievales, del historiador Eduardo Manzano, cuyas obras anteriores tanto me sirvieron para dotar a La tierra de Dios de un marco histórico documentado.

Pero me temo que sólo tengo tiempo de contaros que estoy encantada porque este mes de mayo se publica el artículo "Mujeres de armas tomar" que escribí para la revista Muy Historia. Así que os recomiendo que lo busquéis, pues el número entero gira alrededor de la mujer y el poder en la historia hasta la actualidad, y contiene otros artículos igual (¡o más!) interesantes. En todo caso, quería contaros de este artículo porque es el primero que se publica de los que he estado entregando durante estos meses de trabajo tan diverso y, afortunadamente, divertido.


12.5.10

Etimologías dispersas

Desde que empecé a aprender inglés, hace ya más años de los que quiero acordarme, me llamaron la atención los "falsos amigos". Así se designan a las palabras del idioma de destino que se parecen, por su pronunciación o escritura, a una palabra del idioma original pero que no tienen el mismo significado. Me fascinaba el concepto, la belleza de la metáfora y la limpieza encapsulada: ojo, cuidado, no te fíes, parece una cosa pero es otra. Un falso amigo habitual: exit, en inglés, que no es éxito, sino salida. Hubo un tiempo en que los despistados miraban los umbrales ingleses y no sabían si debían jalear y aplaudir. Pero hoy viajamos todos demasiado, hemos visto demasiadas puertas con carteles en letras rojas que rezan EXIT, o demasiadas películas quizá, como para que nos las den con queso tan escurridizo.

Otra palabra, hablando del inglés, que siempre me ha gustado y que huele a falso amigo es accountability. Hunde raíces en lugares que parecen contables, pero de números y columnas sólo tiene el aire: es un contundente responsabilidad, y también es más: se cruzan en sus letras la ética y la gobernanza, la noción de que debemos responder de nuestros actos, ser responsables de los mismos, estar dispuestos a dar explicaciones y a justificar nuestras acciones. Es el balance moral que todos llevamos consigo, nos guste o no. En los gobiernos, es tarea obligada dar a los ciudadanos razón de sus actos. En las personas, es el equivalente a mirarse al espejo y ser consciente de sus acciones (o inacciones) y consecuente con ellas.

Así, el falso amigo accountability engaña dos veces: porque no es un mero contable y porque no todo el mundo es capaz de introducirlo en su vocabulario cotidiano. Después de todo, un idioma siempre es más que la suma de las palabras que lo componen.




26.4.10

Portada edición Círculo de Lectores



Sin palabras. 

Bueno, sí: hermosa, fulgurante, bermellón medieval. La cubierta de la edición de Círculo de Lectores de mi primera novela. ¿Es o no es una maravilla? Y que conste que ya estaba enamorada del diseño en tonos azules que se hizo para la edición de librerías. Una bellísima imagen para empezar la semana.

23.4.10

Feliz Sant Jordi 2010



Barcelona se ha despertado con el cielo despejado. Saldremos a la calle, faltaría más, porque hoy es un día especial y desde hace diez años no me lo pierdo. Buscad vuestro libro, que por ahí anda esperando que lo encontréis. Respirad libertad, respirad libros y feliz Sant Jordi.

12.4.10

I Premio Hislibris de Literatura Histórica - Categoría Mejor Autor Español 2009



Nadie sabe nada, y cada día es una sorpresa. Esta mañana, cuando terminaba de darle formato a  la última entrada, pensaba en redactar un texto con más tiempo y documentación previa para la próxima, como intento escribir mis novelas, en lugar de convertir mis manos en mangueras y arrojar chorros de palabras contra la pantalla blanca, como suelo terminar escribiendo mis novelas. 

Pues ha sido que no. Porque la noticia que me hace regresar a este blog es tan buena y me hace tan feliz, que sería un egoísmo por mi parte no embadurnar el hiperespacio con mi alegría. Como os decía en la anterior entrada, apareció una reseña de mi libro La tierra de Dios en la página hermana de Hislibris, y al ir a buscar el enlace para colgarlo aquí, ¡he descubierto que estoy nominada en la categoría de Mejor Autor Español 2009 de los I Premios Hislibris de Literatura Histórica! Para quién no lo sepa, la página Hislibris ocupa el puesto 39 en el Top Wikio de blogs sobre literatura, y es una referencia para el lector de novela histórica. Así que no hace falta que os diga lo contenta que estoy y lo honrada que me siento.

No me extiendo más, porque dicha la alegría, sólo queda imaginarla. Quisiera agradecer desde aquí esta nominación, que además es en buenísima compañía, con los siguientes autores: León Arsenal, Santiago Posteguillo, Olalla García y Fermín Goñi. ¡Mil gracias y mucha suerte a todos! Y ahora, con vuestro permiso, ¡voy a celebrarlo!

La dama y el león, en Círculo de Lectores


Una feliz noticia para esta semana de calentamiento de Sant Jordi y mil y una cosas más: antes de las vacaciones de Semana Santa, recibí la noticia de que Círculo de Lectores, el club del grupo editorial Random House Mondadori, publicará La dama y el león en una de sus próximas colecciones de novela histórica. Así que, cuatro años después de su publicación, mi primera novela tendrá una segunda vida con los socios de Círculo de Lectores.

Además de la obvia alegría que siempre produce encontrar nuevos lectores, para mí es especialmente significativa esta noticia porque mi primer puesto de trabajo en el sector editorial, al margen de las lecturas y traducciones que hacía, fue precisamente en Círculo. Aprendí mucho, pasé buenos momentos y otros no tanto, pero sobre todo recuerdo con mucho cariño al grupo humano que allí conocí. Por eso, la llamada que recibí hace unos días, anunciándome esa publicación, fue una excelente manera de empezar mis vacaciones.

La otra buenísima noticia es que no será la única edición de un libro mío este año. Os mantendré informados :)

Tempus fugit



¡El tiempo vuela, falta y os confirmo que es oro! Consciente de que llevo varios días sin actualizar el blog (por buenas y divertidas razones) os hago un pantallazo rápido de los cambios introducidos: he colgado las dos reseñas de "La tierra de Dios" que salieron el pasado mes de marzo, tanto en la estupenda página de Ciberanika, de sobras conocida para los que leen y navegan, como también en la página hermana de Hislibris, La2Revelación. Encontraréis los enlaces actualizados en la sección "Prensa".

El próximo mes de abril se publicará en la revista Muy Historia un especial sobre "Mujeres y poder", dónde se recoge un artículo mío sobre mujeres guerreras y líderes militares de la Historia. ¡Espero que lo disfrutéis!

25.3.10

El rostro de un rey


Estos días han saltado a las páginas de los periódicos los descubrimientos realizados por el equipo de arqueólogos y científicos que trabajan con el cuerpo embalsamado de Pere el Gran (1240-1285), que reinó sobre Aragón, Valencia, Barcelona y Sicília. Entre las múltiples pruebas que se le practicarán al cuerpo -aparte del TAC y otras ya efectuadas- está prevista una reconstrucción facial, como las que vemos en las series de policías científicos y parecida, seguramente, a la que se hizo con Cleopatra o Nefertiri y que ilustra esta entrada.

¿Por qué estremece pensar en los rasgos que tendría Pere el Gran? O cualquier otro ser procedente de nuestro pasado antiguo, si vamos a eso. ¿Cómo sería la cara de la Mujer X de Siberia, cuyo ADN mitocondrial es distinto del resto de homínidos de su tiempo? Los rostros del pasado, esculpidos para siempre en una gravedad helada, inmortal, quizá nos recuerdan lo fútil de las ambiciones humanas, lícitas y pequeñas. Tal vez en los ojos vacíos de una reina egipcia leemos la burla de nuestro propio futuro, hermano del mismo barro. 

Admiro el trabajo callado y deslucido del ejército de científicos de la historia, de las que en un tiempo fueron mal llamadas ciencias auxiliares como la paleoarqueología. Aunque la Historia de las Mentalidades hizo mucho por cambiar la perspectiva reduccionista de una historia estatuesca, del pozo de la tierra siguen extrayéndose pedazos de nuestro pasado que seríamos incapaces de comprender sin la labor de los arqueólogos, como símbolos de una piedra de Rosetta por traducir.

16.3.10

De listas y listos


Leo en los blogs anglosajones que la American Book Review, revista literaria fundada en 1977, ha emitido una lista de los peores cuarenta libros publicados. No he profundizado lo suficiente como para desentrañar qué periodo de tiempo abarca este análisis. El documento se puede encontrar en la página de la ABR: no es un listado al uso sino una serie de reseñas negativas que analizan el porqué de la mala escritura. Aparece D.H.Lawrence y su Women in Love, la cual confieso recordar más por la adaptación fílmica y por la presencia de Alan Bates y Oliver Reed. La lista sigue, implacable: por ejemplo, de Revolutionary Road de Richard Yates, el crítico que se ocupa de valorarla afirma que es mala porque ha sabido convencer a mucha gente de que es un buen libro. Y por supuesto, la lista se cierra con la consabida mención a El código Da Vinci.

Me sorprende esta iniciativa, no puedo ocultarlo. En nuestro mundo no-lector, sobran los dedos acusadores y me parecen mucho más bienvenidos los que señalan en la dirección deseada por el reseñador. Sé de muchos que, si no salen satisfechos de la lectura, sencillamente no la comentan. Es una forma menos agresiva y más sutil, pero igualmente eficiente, de crítica literaria.

15.3.10

Sinonimias



La mediocridad despierta al coleccionista de sinónimos que hay en mí.

sandez.

1. f. Despropósito, simpleza, necedad.

2. f. Cualidad de sandio.


necio, cia.

(Del lat. nescĭus).

1. adj. Ignorante y que no sabe lo que podía o debía saber. U. t. c. s.

2. adj. Imprudente o falto de razón. U. t. c. s.

3. adj. Terco y porfiado en lo que hace o dice. U. t. c. s.

4. adj. Dicho de una cosa: Ejecutada con ignorancia, imprudencia o presunción.



ignorancia.

(Del lat. ignorantĭa).

1. f. Falta de ciencia, de letras y noticias, general o particular.



presunción.

(Del lat. praesumptĭo, -ōnis).

1. f. Acción y efecto de presumir.

2. f. Der. Hecho que la ley tiene por cierto sin necesidad de que sea probado.


PS:Cortesía del Diccionario de la lengua española y su buscón.


12.3.10

En la muerte de Delibes



Recuperar el ejemplar descosido de "El príncipe destronado". Comprar su correspondencia con el editor Josep Vergés. Volver a leer su prosa enjuta en "El camino".  Conmiserarse de "Los santos inocentes". Contemplar la lucha de religiones en "El hereje". Quedarse parado frente a "La sombra del ciprés es alargada". Velar por siempre las "Cinco horas con Mario".

5.3.10

Las mujeres samurai



Entre papeles y libros, documentándome para un artículo con fecha de entrega (el trío de palabras más importante para un autor, después de disciplina y suerte), contemplo un grabado con la imagen de Tomoe Gozen, la mujer samurai (onna bugeisha) más destacada del período Heian en el Japón medieval. La descripción de Tomoe en el Heike Monogatari reza así: 

"Tomoe era especialmente hermosa, de piel blanca, pelo largo y bellas facciones. También era una excelente arquera, y como espadachina era una guerrera que valía por mil, dispuesta a confrontar un demonio o un dios, a caballo o en pie. Domaba caballos salvajes con gran habilidad; cabalgaba por peligrosas pendientes sin rasguño alguno. Cuando quiera que una batalla era inminente, Yoshinaka la enviaba como su primer capitán, equipada con una pesada armadura, una enorme espada y un poderoso arco; y ella era más valerosa que cualquiera de sus otros guerreros."

¿Por qué será que la mujer guerrera siempre es más valiente, más ardida y más feroz que los demás soldados? Pienso que será tal vez por la idea subyacente (llámese así o prejuicio) de que para empuñar un arma, hace falta que la mujer sea doblemente valiente, ardida y feroz pues se le supone que aparte de doblegar al enemigo, está venciendo a su naturaleza femenina. Hasta ahora mis personajes protagonistas han sido mujeres, aunque rodeadas de hombres, como no podía ser de otro modo en  la Edad Media. Y si las he dotado de valentía, es porque me parece que hay que serlo, y mucho. El mundo es peligro: tiembla el mar y se abren las entrañas del mundo; el eje de la Tierra cambia. Y sin embargo, los seres humanos sobreviven. Por Tomoe y por todos los valientes. Feliz viernes.

3.3.10

La hora bruja

 
 
En la Edad Media, cuando la oscuridad se comía hasta a las antorchas, lo nocturno era temido, lugar de demonios y hogar de brujas. Jorge Luis Borges tiene un poema sobre la noche dónde afirma que "nadie puede contemplarla sin vértigo". No sé cuándo lo escribió, si antes o después de que ésta le invadiera para siempre, pero me estremezco igual. La noche en que me hace pensar Borges no es la noche ciudadana, de neón y semáforo, sino a la que se encuentra montaña arriba o mar adentro, entre olas o en las cimas, cuando lo sacrílego es hablar porque cuando la Tierra manda, hay que enmudecer. Es la noche que abre la puerta de las brujas y la magia, escribir es la única alternativa lógica y los matices aburren como el color gris.

PS: El caos acompaña a la hora bruja: en economía, designa la coincidencia de distintos vencimientos  de pagos, que pueden producir altísimas volatilidades (otra hermosa palabra económica) en la Bolsa, pero para mí es igual de caótica y mucho más hermosa la dama Claudette Colbert, en la película tan apropiadamente titulada Medianoche, dirigida por Mitchell Leisen y con Don Ameche como galán. Un inmenso John Barrymore devoraba cuanta escena se le ponía por delante.

28.2.10

La cicatriz móvil



Desde que dedico la mayor parte del día a leer y escribir (actividades tan agradables que pido perdón mentalmente cada dos por tres al tótem de turno porque no concebía que la vida pudiera ser tan generosa), dispongo de más tiempo para atender a mis lectores, y los más avezados me han escrito para comunicarme la detección de algún que otro gazapo que se deslizó entre las páginas de mi novela La tierra de Dios. Tengo que decir que salvo excepciones, el contenido de los mensajes es comprensivo, atribuye el error a un lapsus (como así fue) y asegura que han disfrutado sin mayores problemas de la historia, los personajes y la recreación histórica; de lo cual me alegro mucho, y me alivia no sabéis de qué manera.

Como digo, mi tiempo ya no es un bien escaso, situación que es excepcional, como tan lúcidamente describe Javier Marías en esta entrevista. Ese tiempo es lo que me ha permitido encontrar esta página en la web de reseñas literarias de Anika entre Libros: una lista de gloriosos gazapos compilada por los lectores. Y allí recibe todo el mundo, merecidamente: contratapas que no tienen nada que ver con el interior, descoordinación temporal entre las distintas tramas, informaciones que saltan de un personaje a otro como por arte de magia. Dan Brown recibe, sobre todo, por su caprichoso uso de las vías de tren andorranas, siendo que éstas al parecer no existen. El gazapo que más me ha llamado la atención, por breve y por ser el autor Alejandro  Dumas, es uno relativo a la obra Los tres mosqueteros, que yo había seleccionado como una de las diez novelas que me llevaría a una isla desierta (y hoy me reafirmo en esa decisión).

Firmado por un tal Doctor Lecter, el gazapo reza así: "En la pagina 29, Rochefort tiene una cicatriz que le cruza la mejilla, en la 60 la tiene en la barbilla y en la 70 en la sien. ". ¡Es genial y fantástico! No esperaría yo menos de Dumas, escritor compulsivo, corredor del papel en blanco, devorador de hojas para quién revisar y revisar y revisar hasta la extenuación era no solamente un lujo que no podía permitirse, sino también la antítesis de toda su literatura flamígera y apasionante. Brindo por esa cicatriz bailarina y desvergonzada, que convierte a Rochefort en un ser aún más monstruoso: ¡un desfigurado posmoderno!Ahora mismo voy a poner el libro en mi pila de relecturas pendientes.


PS: Iba a poner encabezando la entrada una imagen del conde de Rochefort, pero he dado con este exuberante cartel (y cómo no ha de serlo, con la Milady de Lana Turner en primerísimo plano), y no me resisto a desearos un buen domingo con un guiño camp.

25.2.10

Lealtades y (des)lealtades


Hoy es día de alborozo, y ahora explico la razón. Me permitiréis que en lugar de hablar de letras, mencione números. Concretamente, las visitas que este humilde blog ha recibido durante el pasado año, del período del 1 de febrero de 2009 al 1 de febrero de 2010. Casi cuatro mil visitas, y tres mil usuarios únicos, han leído, visto o echado un vistazo a unas seis mil páginas de este blog. De entre todos ellos, mil usuarios eran visitantes recurrentes. (¿Que cómo lo sé? Gracias al Gran Hermano Google Analytics, la herramienta de información de todo administrador de blogs que se precie). Así que no puedo por menos que agradecer la lealtad y fidelidad de mis lectores del blog, y desear que estas líneas os sigan entreteniendo durante, como mínimo, otro año más.

De la lealtad se habla mucho y se sabe poco. Sólo cuando es necesaria como la venda para una herida, se averigua si está o no está. Yo estoy segura de cuándo he sido leal, a personas, sentimientos o libros, y también de cuándo he sido recompensada con actos de lealtad. En esa certeza reside, creo, uno de los mayores tesoros de sabiduría que he descubierto en mi vida, porque aunque vivo de la ficción, no vivo en ella.

Uno de los autores a quién sigo siendo leal, a pesar de que no escribe ficción, es Jonah Lehrer. Este insolentemente joven escritor (basta entrar en su página web para comprobarlo) ya me pareció, cuando lo leí por primera vez, una de las voces más singulares e interesantes de la próxima generación de divulgadores científicos, y por ello no dudé en adquirir sus derechos durante mi etapa como editora. Está a punto de publicarse su primer libro, Proust y la neurociencia, del que Oliver Sacks afirma que "su estilo incisivo es reflexivo a la par que modesto". Reflexión y modestia, lealtad y libros. ¡Feliz lectura!

PS: Revisando a Shakespeare via Brannagh, con todos sus manierismos, pero ¡qué festín!

21.2.10

Kalamazoo



Contra el cansado cinismo del Viejo Mundo, a veces me cuesta no abrazar y cubrir de besos la frescura descarada del Nuevo. Existe un congreso medieval en Estados Unidos que reúne a más de tres mil medievalistas cada año, y junto con otros eventos, es una cita obligada de los historiadores especializados en la Edad Media. Lleva celebrándose durante más de cuarenta ediciones. Del índice de sesiones ya se deduce que esto no es una mesa redonda local para vanagloria de los mismos pocos de siempre: hay un debate sobre la historiografía de las Cruzadas, un paper sobre la autoridad religiosa del obispo de Cracovia en la Edad Media, o un estudio de las alegorías ciceronianas en la Morte d'Artur de Malory.... En fin, cosa seria. ¿Y dónde, preguntaréis, se celebra dicha reunión de mentes pensantes y escribientes, de jóvenes aprendices, de  sesudos académicos, de editores, libreros y bibliotecarios? ¿En Washington, en un corro respetuoso delante de la estatua de Lincoln? ¿Boston, quizá, o Philadelphia, por aquello de los padres fundadores? ¿O en Columbia, o Stanford, u otro campus egregio de alguna universidad de la Ivy League? ¿O es que algún millonario ha destinado su fortuna a comprar una propiedad de aúpa en The Hamptons, para disfrute de los intelectuales?

La respuesta es Kalamazoo, Michigan. No es la capital del estado, aunque sí es la ciudad más grande, superando los setenta mil habitantes. Hay una universidad importante, y también allí está la sede Pfizer, cosas de la vida. Un dicho reza: "de Tombuctú a Kalamazoo"y también se la conoce como "K-Zoo" o "El Zoo". Hay un aeropuerto, el Kalamazoo/Battle Creek Airport. Ya os hacéis a la idea. Fantástico, ¿verdad? Me encanta. Jamás he asistido a dicho congreso, pero está en mi lista de pendientes vitales: estoy suscrita a varias listas de información sobre historia medieval, y en los meses anteriores al congreso de Kalamazoo, los participantes se animan y se agitan como adolescentes norteamericanos ante la perspectiva del baile de la promoción. Un acontecimiento de innegable importancia académica, y que aún genera tanta ilusión entre los asistentes debe ser digno de verse. Así que, ¡viva El Zoo! Y mientras, que paséis un buen domingo entre amigos.


20.2.10

Diez reglas para escribir ficción


No soy amiga de las listas de consejos para escribir mejor. Creo que si escribir es (atención: sigue definición amplia) poner palabras una detrás de otra con acierto para contar una historia, la única forma de aprender es imitando (en el sentido clásico, que no pedante, de la palabra: siguiendo al buen amigo Aristóteles) a los (muchos) que han escrito bien antes de uno. Pero admito que me divierten las respuestas de algunos escritores consultados en estas listas. A raíz de las diez reglas enunciadas por  Elmore Leonard, en el diario The Guardian responden otros autores, entre ellos Margaret Atwood, Phillip Pulman, Sarah Waters o Zadie Smith. Hago un batido personal y os traduzco las diez  siguientes:

1 - ¿Vas en serio con lo de escribir? Búscate un contable (Hillary Mantel, ganadora del Booker 2009)
2 - Trabaja con el corazón ligero y esperazando. Pero prepárate para lo peor (Joyce Carol Oates)
3 - Avanza lentamente y con cuidado (Annie Proulx)
4 - Mi principal consejo es que rechaces propuestas como esta, que  distraen y no  permiten concentrarse en escribir (Phillip Pulman)
5 - Lee mucho (Ian Rankin)
6 - Escribe mucho (Ian Rankin)
7 - Reescribe (Will Self)
8 - Lo más parecido que tengo a una regla es una cita de Flaubert, colgada en un post-it delante de mi escritorio que dice "Faire et se taire", que viene a ser: "Escribe y calla" (Helen Simpson)
9 - Acaba todo lo que empieces (Colm Tóibin)
10 - Pásatelo bien (Jeanette Winterson)

Y ahora sí, vuelvo al trabajo. ¡Feliz sábado!

15.2.10

La devoralibros

El canibalismo de libros lo practiqué con fruición a los quince, los dieciséis, luego los veintidós y Dios mío, qué tan rápido llegaron los demás. La devoralibros que fui ha vuelto, y estoy gozosa. El denostado papel impreso me tiene presa y a gusto,  y no me dejo soltar. Estoy leyendo por placer y por trabajo; son dos yugos que se pelean por mis ojos y eso que yo se los cedo sin resistencia. Terminé con Joseph Conrad (si es que puedo dejar de pensar en el acantilado del viejo pirata y en la plata de la mina de santo Tomé) y me dejé caer por el palacio de los sueños y de las angustias de Imré Kerstez. Luego, porque prefiero equivocarme dos veces a no cometer errores, volví a caer en su abril quebrado. Después me apetecieron las fábulas de verdad e hice venir a Díaz del Castillo porque no hay como la crónica para romper para siempre y por un tiempo con el romanticismo. Y entretanto, le sigo prestando mis ojos a otros libros mientras éstos no miran. ¡Y sólo estamos en el mes de febrero! Me crecen los caninos cuando pienso en el festín de abril.

10.2.10

Principios y finales



It was the best of times, it was the worst of times. El socorrido principio de la novela de Charles Dickens prosigue con líneas igual de sabias hoy que ayer, pero el impacto de ésta cuenta con la bendición que besa a las primeras frases de novela, las que siempre recordaremos aún después de que pasen muchos años desde que se leyeron. Creo que por esa cualidad inmarchitable y hasta cálida, suelo recurrir tanto y tan a menudo a ella. También porque indefectiblemente (o excepto en  caso de falta flagrante de sentido del humor) arranca una sonrisa, y a mí me agrada ver sonreír.

Estos días, sin embargo, de un año corto y largo a la vez, tengo que serle un poco infiel a mi Dickens, porque el remolino de vértigos que son los días que empezaron sin querer se ha arrebujado en la primera parte de la primera frase (y si yo fuera Groucho añadiría de la segunda parte contratante de la primera parte). Es decir, que ya está todo aquí, que ya es tiempo de principios y finales. Se terminan novelas y se empiezan proyectos de esos que viajan con zancadas largas, con mariposas en el estómago y pulmones henchidos de aire y de orgullo. Así que hoy, y lo siento por Dickens, es el mejor de los tiempos, sin más. Muchos ánimos y seguimos.

PS: ¿Qué imagen tiene un final y un principio? Me ha costado decidirme.