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14.10.10

Books, books, books



Como dijo Jack el Destripador, vayamos por partes: cosas que me hubiera gustado contaros aquí pero de las que hablé en mi Facebook. En la revista Historia y Vida del mes de septiembre se publicó un reportaje titulado "Las mujeres de Roma", firmado por esta servidora. Me hizo una ilusión especial pasar a formar parte de las páginas de esta excelente revista, igual que sucedió con Muy Historia el mes de abril. Fue genial.

Luego, durante la primera quincena de octubre estuve preparando la visita anual a la feria de Frankfurt, de las entrañables vanidades y los queridos oropeles, aunque también de las amistades de ley, viejas y nuevas. Descubrí que no hay veteranía que valga ante el lujo y la sensación casi embriagadora (exhilarating, dicen los ingleses) de ser tu propio dueño. Pasear por los pasillos de la feria, en buena compañía,  hablar de libros y no de ventas, de escritores y no de fichajes, fue relajado y no parecía trabajo (aunque lo era). Terminamos cansados (eso sí fue como siempre) y vimos muchísimos libros interesantes. Conocimos a editores de aquí y de fuera que están impulsando sellos magníficos, unos más establecidos y otros más nuevos. Un balance redondo para un Frankfurt increíble.

El inconveniente, claro está, es que la tarea literaria queda aparcada detrás de la montaña de trabajo del día a día. Pero no me quejo, porque es difícil estar mejor. En el frente laboral, septiembre ha sido un mes fantástico y octubre promete. Y en cuanto cruce la frontera de noviembre, me alejaré un poco del día a día virtual para sumergirme en los personajes de mi tercera novela, que están pidiendo a gritos una revisión pausada, en una mesa de roble y con té humeante al lado, en lugar del repaso que les doy, a salto de mata en aeropuertos, habitaciones de hotel y en sobremesas robadas al sueño. No sé por qué se dejan. Será que saben cuánto les quiero.





14.5.10

Artículo en Muy Historia




Como sabéis, en el blog suelo alternar el comentario distraído sobre comportamientos humanos (y no tan humanos), tendencias editoriales, novedades y libros que me interesan, o anécdotas de la historia y de la Edad Media que me parecen llamativas. Estos últimos tiempos, debido a que me dedico más a fondo a escribir y difundir lo que escribo, creo que estoy cruzando la frontera de la información y adentrándome, para mi gusto más bien discreto, en la promoción. Sólo me cabe pedir disculpas por anticipado y escudarme, que no excusarme, aduciendo que este espacio está diseñado para contener noticias de mis libros, y por extensión de mis actividades creativas.

El largo preámbulo denuncia que preferiría tener más tiempo para una entrada sobre  el descubrimiento de pecios medievales en el Báltico, o el lunes que viene, hablaros de la historia que contienen las piedras de Roma dónde estaré este próximo fin de semana, si las  cenizas volcánicas son indulgentes. O bien detallar lo mucho que me está gustando la lectura de Nosotros, los cátaros, de Michel Roquebert, cuyo texto me está ayudando a preparar mi próxima novela. O el gozo que me produce contemplar el volumen Épocas medievales, del historiador Eduardo Manzano, cuyas obras anteriores tanto me sirvieron para dotar a La tierra de Dios de un marco histórico documentado.

Pero me temo que sólo tengo tiempo de contaros que estoy encantada porque este mes de mayo se publica el artículo "Mujeres de armas tomar" que escribí para la revista Muy Historia. Así que os recomiendo que lo busquéis, pues el número entero gira alrededor de la mujer y el poder en la historia hasta la actualidad, y contiene otros artículos igual (¡o más!) interesantes. En todo caso, quería contaros de este artículo porque es el primero que se publica de los que he estado entregando durante estos meses de trabajo tan diverso y, afortunadamente, divertido.


12.4.10

I Premio Hislibris de Literatura Histórica - Categoría Mejor Autor Español 2009



Nadie sabe nada, y cada día es una sorpresa. Esta mañana, cuando terminaba de darle formato a  la última entrada, pensaba en redactar un texto con más tiempo y documentación previa para la próxima, como intento escribir mis novelas, en lugar de convertir mis manos en mangueras y arrojar chorros de palabras contra la pantalla blanca, como suelo terminar escribiendo mis novelas. 

Pues ha sido que no. Porque la noticia que me hace regresar a este blog es tan buena y me hace tan feliz, que sería un egoísmo por mi parte no embadurnar el hiperespacio con mi alegría. Como os decía en la anterior entrada, apareció una reseña de mi libro La tierra de Dios en la página hermana de Hislibris, y al ir a buscar el enlace para colgarlo aquí, ¡he descubierto que estoy nominada en la categoría de Mejor Autor Español 2009 de los I Premios Hislibris de Literatura Histórica! Para quién no lo sepa, la página Hislibris ocupa el puesto 39 en el Top Wikio de blogs sobre literatura, y es una referencia para el lector de novela histórica. Así que no hace falta que os diga lo contenta que estoy y lo honrada que me siento.

No me extiendo más, porque dicha la alegría, sólo queda imaginarla. Quisiera agradecer desde aquí esta nominación, que además es en buenísima compañía, con los siguientes autores: León Arsenal, Santiago Posteguillo, Olalla García y Fermín Goñi. ¡Mil gracias y mucha suerte a todos! Y ahora, con vuestro permiso, ¡voy a celebrarlo!

Tempus fugit



¡El tiempo vuela, falta y os confirmo que es oro! Consciente de que llevo varios días sin actualizar el blog (por buenas y divertidas razones) os hago un pantallazo rápido de los cambios introducidos: he colgado las dos reseñas de "La tierra de Dios" que salieron el pasado mes de marzo, tanto en la estupenda página de Ciberanika, de sobras conocida para los que leen y navegan, como también en la página hermana de Hislibris, La2Revelación. Encontraréis los enlaces actualizados en la sección "Prensa".

El próximo mes de abril se publicará en la revista Muy Historia un especial sobre "Mujeres y poder", dónde se recoge un artículo mío sobre mujeres guerreras y líderes militares de la Historia. ¡Espero que lo disfrutéis!

3.1.10

De la equidistancia como una de las bellas artes


Pienso en Thomas De Quincey, ese gran fumador de opio, y por eso parafraseo su otro título más conocido, cuando leo la pequeña gran tormenta que se ha levantado estos últimos días de 2009 y primeros del flamante año 2010 acerca del libro digital, a resultas de algunos reportajes en los medios y subsiguientes comentarios en la red. Digo pequeña gran tormenta porque, afrontémoslo con toda la humildad y el buen humor que nos den los Dioses (eso sí, los del remake de "Furia de titanes", porque aunque no salga Harry Hamlin, espero esta nueva versión con fruición, por el duelo entre Liam Neeson/Zeus y Ralph Fiennes/Hades), digo que afrontemos ya que la batalla final del libro digital se librará en Anglosajonia, y no en España. Pretender adelantarnos es no conocer la diferencia entre la CIA y la TIA: esto es, que allí no se andan con chiquitas y aquí todos juegan a canicas. Por eso Markus Dohle, el presidente (glups) de Random House USA se quedó tan ancho el pasado 11 de diciembre comunicándole por carta a los agentes literarios norteamericanos que se considera propietario de los derechos digitales del fondo editorial de los sellos de su grupo. Y por nuestros lares, bueno, pues hacemos lo que podemos, y esperamos (todos, los de aquí y los de allí) a la conferencia de Apple el 26 de enero, a ver si Steve Jobs lo revoluciona (y soluciona) todo ya de una vez.

Digo equidistancia, y por eso me sale tan larga esta entrada, porque vivo dos realidades: la del que sabe lo que cuesta editar un libro y pagar a todos los colaboradores que aportan valor, belleza y solidez al contenido que empieza en bruto y termina en libro, como impresores, traductores, correctores, diseñadores, maquetadores y demás "pequeños detalles" del engranaje editorial, que tan fácilmente se obvian cuando se habla de que "el conocimiento es libre", pero que también comen lentejas como todos. Es cierto que las editoriales no suelen (siempre con honrosas excepciones) pagar bien esas tareas. Pero menos da una piedra, y con la que está cayendo, que es lo más parecido a una lluvia de criptonita, no quiero ni pensar cómo terminarán editándose los libros que vayan "directo a digital". Quién sabe, igual creamos un género como esas entrañables películas de serie Z dónde podemos reencontrarnos con Bruce Campbell y agradecerle a Sam Raimi que nos lo descubriera.

Y luego está la otra cara de la moneda: no puedo negarlo, soy la autora de "La dama y el león" y "La tierra de Dios", y quiero llegar a tantos lectores como sea posible, pero ganándome la vida, lejana aspiración desde los tiempos de Shakespeare, Dickens, Balzac, Scott y cualquier plumilla a destajo habido y por haber. Hay una sencilla división del margen editorial que establece que del 100% del precio de venta al público de un libro, autor y editor sólo perciben un 10% cada uno, un par de puntos más a lo sumo, o entre el 15 y el 20% si las ventas lo permiten (hablamos en ese caso de cifras del infinito, y más allá). Tal y como se están desarrollando las estrategias de negocio de todos los agentes del mercado, es decir, como la impagable escena del camarote de los hermanos Marx, nadie sabe cómo quedará ese reparto de márgenes editoriales, del cual también viven distribuidores y libreros, a quienes muchos entierran prematura y en mi opinión erróneamente. Lo que se echa de ver es que con un precio de 5 EUR, ni autor ni editor tiene cómo ganarse (legítimamente) la vida. Y algo me dice que antes recibirán (metafóricamente) los autores que los demás, y no precisamente regalías.

Pero bueno, ante todo mucha calma, y que el 2010 nos encuentre sin perder la sonrisa, que para eso siempre hay voluntarios. Para lo otro, ahí va un impagable cameo de Clive Owen en la serie Extras.

13.12.09

La tierra de Dios, ¡finalista!




Como ya es sabido, los premios literarios despiertan pasiones allá dónde van, se anuncian y se publican. Mi particular teoría es que si los científicos del CERN supieran del fenómeno, abandonarían sus experimentos con el colisionador de partículas en favor de la energía radiante que se desprende de los certámenes que premian las letras.

Para un escritor, ganar un premio es siempre un reconocimiento, una placentera noticia y una alegría. Luciano G. Egido con su obra Los túneles del paraíso acaba de ganar el II Premio de Novela Histórica convocado por la Fundación Villalar para obras ya publicadas y escritas en castellano. Desde aquí mi felicitación tanto para el autor como para Tusquets, su editorial.

Hay veces, no obstante, en las que ganar es un premio, pero quedar segundo también. Y eso es lo que me ha sucedido con La tierra de Dios, que fue seleccionada entre las novelas presentadas, y quedó entre las cinco finalistas de dicho premio, en compañía de autores como Almudena de Arteaga o Luis García Jambrina. Me siento muy, muy honrada.

La tierra de Dios es mi segunda novela y como os podréis imaginar, esta noticia me llena de ilusión. Aprovecho pues, desde aquí, para dar las gracias al jurado y lectores del premio de la Fundación Villalar por su gentil mención. ¡Y por supuesto, feliz lunes a todos!

PS: La imagen que encabeza esta entrada es del remake de Robin Hood dirigido por Ridley Scott que se estrenará en primavera de 2010.

25.9.09

La tierra de Dios en Hislibris


Los visitantes más o menos habituales de este blog (pronto habrá un mensaje sobre ellos, porque estoy a punto de alcanzar una cifra digna de mención en mi total de visitas desde marzo de este año 2009, o eso me dice Google Analytics) saben que las menciones en prensa que he podido reunir acerca de mis dos novelas, La tierra de Dios y La dama y el león, están ordenadas en la columna de la derecha. A veces las he conseguido gracias a las indicaciones del eficiente equipo de prensa de Planeta, otras "pescando" yo misma por la red. Pero lo que quiero decir es que rara vez suelo colgar un mensaje sobre esas reseñas: creo que los "flashes informativos" de ese tipo pertenecen más a Facebook o Twitter, y reservo el espacio del blog para comentar los temas medievales que me resultan interesantes, o aspectos concretos de mi trabajo como escritora.

Sin embargo, tengo que hacer una excepción con la reseña que los colaboradores de Hislibris, y en particular con quién firma éste texto. Por el cariño que desprende el comentario, por el esfuerzo invertido en darle forma, y porque ha sido un hermoso regalo en las fiestas de la Mercè que se celebran estos días en Barcelona. Muchas gracias :)

12.8.09

Leonor de Aquitania


En la efigie que yace en la abadía de Fontevraud, dónde está enterrada, no se distinguen los rasgos de belleza legendaria que hicieron famosa a Leonor de Aquitania en todo el Occidente medieval. El rostro es ovalado y de facciones regulares, sí, pero descansan con una placidez que se me antoja engañosa. El "águila bicéfala", como la habían llegado a llamar sus enemigos por haber llevado dos coronas, la de Francia y después la de Inglaterra, debía ser una hermosa mujer, pero de aquéllas cuyo encanto emana del movimiento y de la energía. Legendaria fue la vitalidad imparable de una reina que cruzó el canal de la Mancha cuantas veces fue necesario para sostener un reino, y a veces, para oponerse a su propio marido, el rey de Inglaterra Enrique II de Plantagenet.

Pienso en Leonor porque acabo de leer una biografía de la duquesa de Aquitania, escrita por Régine Pernoud en 1966 y traducida por Espasa Calpe en su día, y que ahora vuelve a publicarse. Después, releeré la biografía del también medievalista Jean Flori y sus cartas. Pienso en ella porque Leonor aún no ha aparecido en mis novelas más que como un fantasma, o una referencia al vuelo: como la esposa de dos reyes y la madre de una reina de Castilla (su hija Leonor casó con Alfonso VIII). Pienso en una mujer que vivió y luchó durante ochenta años, poseyó dos coronas, vivió rodeada de poesía y de música, y ahora duerme en una tumba de piedra, sosteniendo para siempre un libro entre sus manos.

20.7.09

Viajes por España (I): Sevilla


Bajo un sol de justicia -como no podía ser de otro modo en Sevilla- regresábamos de tomar unas tapas de mediodía y de muy señor mío en un restaurante muy cerquita de la plaza dónde radicaba el hotel en que estaba instalada gentileza de mi editorial, y pensaba yo medio distraída por el sol y el salmorejo que ojalá a los lectores tan acostumbrados a vivir entre la herencia árabe y la realidad de hoy en el sur de España les gustara la historia que les cuento en La tierra de Dios. Si así fuera, me daba por satisfecha porque no hay nada más difícil que convertir lo cotidiano de la gente (bien sea la Historia o las pequeñas historias) en material de imaginación. Sevilla tiene sol, luz cegadora, azules implacables en el cielo, y orgullo en las calles empedradas. Di muchas entrevistas, pero sobre todo recordé que esta ciudad había sido capaz de cautivar a los califas de Córdoba y convertirse, en detrimento de ésta, en la capital del califato a partir del último cuarto del siglo XII. Que no es poco.

(Aprovecho para mandar un beso y dar las gracias a Carmen, que me acompañó durante todo mi día sevillano, y se preocupó de todo para que yo me despreocupara a gusto.)

13.7.09

Toledo: atardecer y cena en el Parador


Esa es la maravillosa vista que disfrutamos durante la cena de presentación de "La tierra de Dios" en el Parador Nacional de Toledo (que os recomiendo encarecidamente que visitéis si tenéis la ocasión), en un condumio con brisa nocturna de propina y mejor compañía, procurada por el equipo del Parador (desde aquí un saludo para la espléndida directora y su equipo, que nos cuidaron más allá del deber) para una servidora y los periodistas y libreros que asistieron a la mencionada cena. Una noche y un amanecer inolvidables, en los mismísimos escenarios de la novela, aderezado con risas pre-veraniegas y buen ambiente. Al día siguiente, en la librería Hojablanca de Toledo, tuve oportunidad de charlar con los sabios del lugar, y ya tengo ganas de volver a verlos (señal de lo bien que lo pasamos).

Antes de eso, junto con los periodistas y libreros paseamos por el casco antiguo de Toledo, en un trayecto imaginado por el equipo de prensa de Planeta y plasmado con arte y entusiasmo por nuestro guía Adolfo (a quién también mando otro saludo, porque fue breve e intenso pero genial trabajar con él), durante el cuál no quedó duda de que la época medieval es una pasión adictiva para los que "padecemos" de esa afición. Desde esta humilde plataforma, un abrazo muy fuerte a todos los que hicieron que fuera posible.

5.7.09

La escuela de traductores de Toledo



La ignorancia del historiador es la fortuna del novelista: puesto que (desgraciadamente) tanto desconocemos del pasado, en una tarea de imaginación como es la narrativa es lícito (afortunadamente) rellenar los huecos de la historiografía con los trazos, más cómodos y felices, de la ilusión. Es el caso de la escuela de traductores de Toledo: el debate sigue hoy vivo sobre si se puede considerar dicha escuela propiamente fundada en el siglo XII, o si cabe esperar a la llegada de Alfonso X El Sabio para bautizarla como tal escuela. Un matiz tal vez sin importancia para el público general, pero un interrogante esencial para la organización de la cultura y la transmisión del saber en la España del siglo XII.

Por mi parte, los lectores que ya se han sumergido en "La tierra de Dios" han podido comprobar que he optado por el prudente término medio: he imaginado un espacio, propiedad del arzobispado de Toledo, dónde Gerardo de Cremona y Domingo Gonzálvez encabezan un pequeño ejército de sabios y traductores afanosamente dedicados a volcar el saber de una lengua a otra. Si son o no una escuela, esa es tarea de historiadores desentrañarlo; como escritora, me he limitado (y he gozado) a recrearlos rodeados de manuscritos, artilugios y curiosidad.

Pienso en Toledo porque mañana me esperan sus calles, y tengo ganas de verlas de nuevo. Hay ciudades cuya magia resuena desde el pasado, y la ciudad de Santa María la Blanca es una de ellas.

26.6.09

En las librerías



La imagen que ilustra esta entrada es el sueño y la pesadilla de todo autor. Me explico: no hay nada más agradable cuando tu libro se ha puesto a la venta que entrar en un centro librero como pueda ser la FNAC, El Corte Inglés, Casa del Libro, o una librería independiente, y ver una caída de libros como la que disfruta La tierra de Dios en esta fotografía. ¿Qué es una caída de libros? En el lenguaje editorial, precisamente esta disposición de los ejemplares, situados en cascada y que ocupan más espacio -y tienen mejor exposición- que aquéllos que llegan a la mesa de novedades (que no es poco).

Como os decía, es un sueño porque no hay nada mejor que ver a tu libro esperando que un lector lo escoja y se lo lleve a casa. Y al mismo tiempo, es una pesadilla porque no hay nada peor que ver a tu libro esperando que un lector lo escoja y se lo lleve a casa. Pero en fin, como soy de natural optimista y además el cine es mi segunda patria, sé que Gary Cooper que está en los cielos (o eso decía Pilar Miró) no los dejará solos ante el peligro.

15.6.09

Mañana



Mañana tiene nombre dulce, de nerviosa energía y a la vez de pereza deliciosa. Me late la yugular cuando estoy muy triste o muy feliz, y en este caso es lo segundo. Mañana se pone a la venta La tierra de Dios. Es la novela que empecé a escribir poco después de haber salido La dama y el león en febrero de 2006, y a cuyo manuscrito le puse punto y final a mediados de mayo de este año 2009. Tres años han pasado, y lo que ha pasado en tres años. En alguna página de la novela, que es un aventura medieval con sangre, sudor, lágrimas y mucha acción, se habrá colado un día de octubre, un verano caluroso, un invierno crudo y algo de primavera desubicada, como todas las estaciones de paso. Deseo que disfrutéis mucho de la lectura de este libro, y os prometo que hoy no dejaré de pensar, siempre, en mañana.

26.5.09

La tierra de Dios



¿Recordáis la historia de una portada? Pues esta es la segunda parte, o mejor dicho, la portada de la nueva novela. Prometí que la colgaría en cuanto tuviese el archivo, y aquí está. Me gusta especialmente el aire de familia que tiene con La dama y el león (podéis comparar con la cubierta de la columna derecha) pero al mismo tiempo, es original y promete una historia distinta y vibrante, como la ciudad medieval que sale en la imagen. El fondo blanco es limpio y potente, y facilita el impacto del título, en un color vino muy apropiado para una novela histórica. Las opiniones sobre las cubiertas siempre son subjetivas y no puede ser de otro modo, pero hay elementos descriptivos a los que hay que prestar atención: la buena lectura del título y el nombre del autor, la correcta utilización de la ilustración o fotografía, una selección acertada de la tipografía, y eso sólo por mencionar el abc del buen diseñador. Huelga deciros que a mi juicio esta portada reúne todas esas virtudes, y más. ¿Qué opináis vosotros? ¿Os detendríais en una librería, un lineal o una mesa de novedades al verla?

11.5.09

Finales y principios



Después de días encadenada al escritorio y a mi MacBook, puedo prometer y prometo que he entregado los últimos capítulos de La tierra de Dios a mi editora. Ése es el título de la próxima aventura de Aalis de Sainte-Noire, que como anticipé en una entrada anterior, transcurre en la España del siglo XII, con las tres culturas y los enfrentamientos entre moros y cristianos como trasfondo.

Los finales producen una sensación extraña: a veces lo son pero no te das cuenta hasta más tarde, y otras desearías que llegasen pronto y en cambio se hacen de rogar como si supieran que cuando lleguen, la suerte estará echada. Me hace sonreír la dulce ironía de que al poner yo punto y final a La tierra de Dios, la novela empieza de nuevo: se abre a una segunda vida, la que tendrá entre los lectores que quieran leerlo, dentro de un mes. Se pone a la venta el 15 de junio, de modo que si os apetece averiguar qué sucedió después de La dama y el león, los personajes os estarán esperando agazapados en las páginas de la nueva novela, en librerías y sitios de guardar, a partir de esa fecha.

Así que hay principios felices por los que vale la pena seguir escribiendo, leyendo y compartiendo cosas con los amigos: son los que van disfrazados de final. Por esos principios, y con muchas ganas de os guste la novela que he escrito, brindo por las mujeres (y los hombres) que derrochan simpatía. Salud.