Mostrando entradas con la etiqueta Jacques Le Goff. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jacques Le Goff. Mostrar todas las entradas

24.11.09

Historia de las historias


Puesto que cruzado el meridiano de los cuarenta la vida nos exige un catálogo completo de manías, rarezas y adulteces, en tanto que alumna aventajada que soy, tengo ya una costumbre negociada conmigo misma y las letras -y por lo demás nada original- que consiste en alternar la lectura de una novela con la de un ensayo. Y para aderezar el Quijote y su bálsamo de Fierabrás, he optado por Historia de las historias, de John Burrow, profesor en la Universidad de Sussex y en Oxford, fallecido el pasado 3 de noviembre.

Si en los maestros franceses de la Escuela de los Anales y en la historia de las mentalidades propugnada por Georges Duby y Jacques Le Goff una puede estar segura de transitar como una amante por sus páginas, siempre deslumbrada por el estallido de pasión verbal e historiográfica propia y esperable de la gala nación, en las filas de los historiadores anglosajones a los que perteneció John Burrow se respira la sólida protección y garantía de excelencia de los intelectuales del imperio, y es la mejor compañía para estos extraños inviernos.

Exentas de todo paternalismo, rebosantes de la erudición acumulada tras generaciones de colleges y dons, aunque sin un ápice de academicismo (Burrow apenas escribió para revistas profesionales), las páginas de Historia de las historias -su obra más divulgativa en el mejor sentido de la palabra- transmiten sabiduría y amor por la historia, y cobran vida nombres como Tucídides, Tivo Livio, Plutarco, Froissart o Villehardouin, Maquiavelo, Hume, Adams... No hay mejor preámbulo a la lectura de los clásicos que un sabio -llámese John Burrow, Italo Calvino o Giorgio Colli- se ofrezca a acompañarnos gentilmente durante un trecho del camino.

21.10.09

Una Edad Media en imágenes: historia de una edición



La primera vez que vi este libro, era de formato grande, ilustrado, y la editorial francesa que lo publicaba había fijado un precio imposible. Era imposible porque, debido a las carísimas ilustraciones en color, coeditar o adquirir derechos para una edición española comportaba un precio prohibitivo para el lector en lengua castellana. En aquél entonces, tampoco tenía yo margen de maniobra para lanzarme a la piscina y editarlo contra viento y mercado. Esperé un año, dos, tres... Los editores franceses y yo nos veíamos en cada feria y nos lamentábamos de que esta joya no estuviera disponible para el público castellano. Por fin, la gran noticia: iban a lanzar una edición en tamaño reducido, manejable, más asequible y que conservaba todo el encanto de la selección de imágenes de un medievalista como Jacques Le Goff. No perdimos el tiempo y aprovechamos la oportunidad. Hoy, es un regalo para mí haber contribuido a editar este hermoso volumen. Espero que se convierta, a su vez, en un regalo para muchos lectores. ¡Feliz lectura!