
La primera vez que vi este libro, era de formato grande, ilustrado, y la editorial francesa que lo publicaba había fijado un precio imposible. Era imposible porque, debido a las carísimas ilustraciones en color, coeditar o adquirir derechos para una edición española comportaba un precio prohibitivo para el lector en lengua castellana. En aquél entonces, tampoco tenía yo margen de maniobra para lanzarme a la piscina y editarlo contra viento y mercado. Esperé un año, dos, tres... Los editores franceses y yo nos veíamos en cada feria y nos lamentábamos de que esta joya no estuviera disponible para el público castellano. Por fin, la gran noticia: iban a lanzar una edición en tamaño reducido, manejable, más asequible y que conservaba todo el encanto de la selección de imágenes de un medievalista como Jacques Le Goff. No perdimos el tiempo y aprovechamos la oportunidad. Hoy, es un regalo para mí haber contribuido a editar este hermoso volumen. Espero que se convierta, a su vez, en un regalo para muchos lectores. ¡Feliz lectura!






